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lunes, 19 de junio de 2017

Consejos para salir indemne de un debate.

Bien tengamos que participar en un debate formar, bien surja un conflicto de ideas en nuestra vida cotidiana, queremos que se resuelva con éxito.

Aquí os presentamos algunos consejos que sirven de utilidad si queremos salir indemnes de un debate.
Por un lado, siempre que realiza una crítica a un contrincante, hay que apoyar con argumentos contundentes, y a poder ser, en un lenguaje que el oponente comprenda.
Por ejemplo, “No me parece correcto lo que dices, ya que numerosos estudios demuestran que…”.
Cuando defiendas tu postura, es recomendable basarse en datos empíricos y no en vanas opiniones. Pues los resultados de estudios realizados con anterioridad, son fundamentales para poder demostrar que tenemos razón.

Las críticas que realices, nunca deben ser increpantes o descalificadoras del oponente. Lo único que pueden provocar es odio hacia tu persona, y crear un conflicto más allá de la pura opinión.

Si estás defiendo tus posturas en equipo, y no individualmente, hay que evitar la redundancia. Es decir, no fundamentar de nuevo una idea que ya ha explicado uno de tus compañeros. Es mejor callar, que aparentar que no se puede defender otra idea planteada, ya que este es el mensaje que se envía cuando en un mismo grupo, se reiteran las mismas demostraciones una y otra vez.

Hablar siempre con seguridad, pues aunque el oponente pueda rebatir, nosotros tendremos respuesta. Hay que pensar que si se nos convoca a un debate, o surge en la vida cotidiana, es porque somos expertos profesionales en la materia. Además, como dicen los matemáticas, si se plantea una situación, es porque tiene solución.

De un debate, se puede aprender. Ninguna verdad es absoluta, y por ello, es interesante mantener una escucha activa. Además, esta escucha activa, nos servirá para poder rebatir mejor las opiniones de nuestros contrincantes.

Levantar la voz no es útil. Gritando, lo único que se consigue es molestar al oponente y a los espectadores del debate. Además, no por gritar más alto, se nos escucha más.

Hay que intentar que las intervenciones que realicemos no sean muy amplias. Hay que sintetizar lo que queremos expresar. Esto ayudará a que se nos comprenda mejor, y a no poner nerviosos a los demás, pues también quieren expresarse.

 La empatía, es una cualidad fundamental en un debate. Si comprendemos lo que dicen los demás, podemos rebatirles con mayor facilidad, haciendo una autocrítica de cómo actuaríamos en el caso de estar en los zapatos de la otra persona.

Esperamos que estos consejos, os hayan sido de utilidad.

jueves, 18 de febrero de 2016

Educar enseñando a vivir.

Está claro que disponer de las competencias básicas en cuanto a matemáticas, lengua y otras materias que nos enseñan en la escuela, es fundamental, pero no debemos olvidar, que la educación debe ir de la mano de la formación, y por tanto, los educadores ahora se tienen que convertir en formadores.

Actualmente, disponemos de toda la información y conocimientos en Internet. Por ello, cada vez la educación debe modernizarse más, y desde los docentes a los padres, debemos centrarnos en educar a los pequeños y no tan pequeños, a aprender a aprender. Es decir, debemos mostrarles las herramientas y las estrategias, para que puedan adquirir esas competencias básicas que siempre se han enseñado en la escuela.

A cambio, si se consigue llegar a esta evolución, podremos encontrarnos con espacio libre en las aulas para el intercambio de conocimientos, valores y la tan apreciada moral y ética que se ha puesto de moda actualmente, pero que desgraciadamente, no se estructura siempre como se debería.

Y por supuesto, debemos pensar, que no sólo los niños estudiosos por naturaleza tienen potencial, sino que también los niños y adolescentes revoltosos y “problemáticos” (y lo pongo entre comillas a conciencia, porque los niños problemáticos no existen, sino que se crean); también tienen derecho a ser formados y educados. En muchas ocasiones, presuponemos que los niños con potencial, son aquellos a los que señalamos como “empollones”, y no es así, únicamente ocurre, que al resto no se le extraen sus habilidades escondidas.


Abrir otras vías simultáneas de educación es importante y puede resultar muy favorable, ya que hacer competitiva a una persona en las habilidades en las que puede destacar, implica que va a desarrollar competitivamente, lo que mejor sabe hacer. Evidentemente, esto hay que conseguirlo, sin dejar de lado la lengua y las matemáticas, así como otras materias necesarias para sentar ciertas bases de conocimiento.

jueves, 10 de diciembre de 2015

¡Cuídate un poquito!

Tanto si estamos trabajando como si estamos estudiando, nos movemos en un mundo que nos exige demasiado, y en una sociedad que cada vez nos presiona más. Todo ello, puede llevar a situaciones en las que no nos cuidemos y queramos a nosotros mismos, lo que a su vez, nos conducirá a no estar tan concentrados en nuestro trabajo, además de sentirnos mal y sin energía.
Por todo esto, es importante que nos queramos y nos cuidemos.

Algunas formas de sentirnos bien, y que funcionan cuando tenemos poco tiempo, son:
1.       Trabaja sin parar pero sin prisas. Una cosa detrás de la otra.
2.       Cuida tu imagen, siendo higiénic@, y haciendo honor a tu cuerpo.
3.       Respira hondo tres veces cuando sientas que el trabajo se te apodera.
4.       Si puedes, toma 20 ó 25 minutos de tu día, para hacer algo de deporte.
5.       Saca mínimo una hora de tu tiempo, para cada una de las comidas del día.
6.       Y, planifícate. Es la única forma de que puedes estabilizar tu mente, y cuidar tu cuerpo.

Un saludo.

jueves, 15 de octubre de 2015

Jo...Tengo que estudiar...

¿Cuántas veces habremos dicho esta frase? Sobre todo cuando nuestros amigos se van de fiesta y nosotros tenemos que quedarnos en casita sumergidos entre folios, libros, lápices...
Pues sí, pero bueno, también hay que pensar que estudiar nos puede ayudar a desarrollarnos personal y profesionalmente. En cualquier caso, como en el momento de encerrarnos en nuestra zona de estudio estos pensamientos pueden no dar sus frutos, aquí algunos consejos para que la tarea no resulte tan dura.

En primer lugar, como todo en la vida, disfrutar es primordial, Por eso, estudiar imaginándonos determinadas circunstancias, puede resultar muy útil. Por ejemplo, para los idiomas, puede resultar útil escribirnos e-mails o cartas con personas nativas de la lengua que estamos estudiando, y a la vez, también conversar con ellas. La historia es más fácil si nos imaginamos la circunstancia; ya que seguro que os habéis preguntado alguna vez porque una novela la entendemos y la comprendemos a la perfección, y en cambio los libros de historia no; también lo podemos hacer con la historia, imaginando cómo entramos dentro de una catedral y conversamos con personajes de la época. La cuestión es hacer igual de interesante las materias que hay que comprender que las novelas que leemos.

Ya hemos escrito sobre ello en alguna ocasión, pero la organización es fundamental para poder alcanzar cualquier objetivo que se precie. Si esperamos a estudiar un par de días antes del examen, sólo conseguiremos aborrecer la asignatura y además, aunque aprobemos, no lo aprovecharemos. Por tanto, sabiendo en qué fecha aproximada va a tener lugar el examen, podemos organizar por temas las horas de estudio necesarias, siempre por supuesto, dejando espacio para los imprevistos. Aprenderemos y aprovecharemos la asignatura al máximo, consiguiendo además mejor calificación en el examen. Sin embargo, a la hora de organizar el estudio, tenemos que tener en cuenta que los expertos dicen que no es productivo estudiar durante un período de más de 50 minutos seguidos, así que debemos realizar descansos cada cierto tiempo a lo largo de las sesiones. En añadido, cuando preparemos nuestra organización, deberemos anotar nuestras decisiones al respecto, pues de nada nos serviría pensar cómo, qué, dónde y cuando estudiar, si luego se nos olvida; así, realizar un planning de estudio, puede resultar lo más conveniente, de esta manera, también conseguiremos ver si los horarios nos cuadran realmente, y si los objetivos que hemos planteado son reales y alcanzables.

Así de fundamental es también el lugar en el que se estudia. Para que nuestro estudio contribuya realmente en los resultados finales, deberemos encontrar un lugar en el que nos sintamos cómodos y a a gusto. Esto no es sólo para permitir una mejor y mayor concentración, sino también para fatigarnos menos. Y en este aspecto, la iluminación adecuada para nosotros, es lo más básico. En el lugar de estudio, también se recomienda tener refrigerios y tentempiés a mano, pues si cada vez que tenemos hambre o sed nos tenemos que levantar de la silla para cogerlos, perdemos la concentración que habíamos alcanzado.

Y aunque otro día dedicaremos más tiempo a las técnicas de estudio, sí podemos adelantar que hacer resúmenes, tarjetas de memorización, etc...es fundamental para conseguir memorizar.

Finalmente, queda por decir que cuando estamos realizando una actividad que requiere cierto nivel de concentración, lo mejor es no tener distracciones alrededor, así que consejo: Móviles fuera, y si los estamos utilizando por la música u otros menesteres, a bloquear las alertas y las llamadas toca.

Un saludo a tod@s, y si queréis colaborar en completar esta entrada con más truquillos que se os ocurran os animamos a hacerlo.

domingo, 26 de julio de 2015

¿Para qué sirve la tan valorada escucha activa?

Cada vez en las formaciones de empresa y en las actividades de coaching, se nos habla más de una habilidad que se considera de gran importancia, "La escucha activa". Pero...¿en qué consiste y para qué sirve?

En primer lugar, como ya sabréis, la escucha activa, consiste en no sólo oír lo que nos dicen, sino escuchar lo que se nos dice y comprender la situación del interlocutor. Digamos que estaríamos hablando de una capacidad, que incluye a su vez otras tantas como por ejemplo, la empatía. Es decir, ponernos en los zapatos del otro.

Y...¿Para qué sirve?

Por un lado, se puede confirmar, y si no os lo creéis podéis hacer la prueba con las personas que os rodean, podemos llegar a alcanzar ese ambiente ambiente en la conversación que tanto se necesita a veces para que nos comprendan. En ocasiones, no es necesario que la situación se convierta en tensa para sentirnos incomprendidos. Sin embargo, quizás no nos hemos planteado que no es que seamos incomprendidos, sino que nosotros no estamos entendiendo lo que necesitan los demás. Así pues, si creamos una comunicación relajada en la que nosotros seamos oyentes activos de la misma, es más probable que después nos comprendan a nosotros. Tanto el mensaje que envíen los demás así como el que enviemos nosotros, serán más efectivos.

Por otro lado, cabe decir que cuando escuchamos atentamente, obtenemos datos que podemos convertir posteriormente en información, y de esta manera, aprovechar lo que el emisor del mensaje nos está diciendo, por ejemplo, y en el ámbito comercial, para detectar las necesidades del consumidor. También en lo personal lo podemos utilizar, por qué no, para conseguir algo de nuestras parejas, padres y madres, o hijos e hijas.

Por último, en algunas ocasiones, como consecuencia de no prestar atención a todo lo que se nos está diciendo o a todo lo que decimos, se nos puede comprender mal, y se crean malos entendidos que pueden acarrear conflictos. Sí escuchamos prestando total atención a los mensajes y lo hacemos con empatía, será menos posible que se produzcan esos conflictos y malos entendidos. Aunque nunca podremos evitar el hecho de que cada uno entendemos las cosas de manera diferente, sí suavizaremos las malas interpretaciones.

Y recordad, que la comunicación no es sólo verbal, también nuestros gestos excitan o relajan a la persona que nos habla o a la que hablamos. Así que además de tener cuidado con lo que se dice, también debemos prestar atención a cómo se dice, y qué lenguaje corporal se utiliza para ello.

Por supuesto, adquirir la habilidad de escucha activa, requiere mucho esfuerzo, sobre todo para los que la practicamos poco. Pero como reza el refrán, "con paciencia y una caña...".

Un saludo a tod@s.

sábado, 23 de mayo de 2015

Tipos de currículum.

Continuando con la entrada del currículum presentada hace unos días, hoy, os mostramos qué tipos de currículum existen, por supuesto, todos igual de válidos.

1. Currículum funcional.

El currículum funcional, se basa en una estructura por temas. Es decir, organizamos nuestros estudios y experiencias profesionales por temas.
Destacamos entonces en este tipo de currículums, la experiencia o formación académica que deseemos, y el empleador, podrá de un simple vistazo, observar si disponemos de las capacidades o habilidades necesarias para el puesto que está vacante.
Es muy útil para poner en relevancia, las habilidades y logros que más nos favorecen para alcanzar una entrevista en relación con el puesto que se está intentando conseguir, y por otro lado, permite evitar presentar aspectos que o no son relevantes para el puesto, o pueden perjudicar nuestra selección.
Normalmente, no se introducen fechas en este tipo de currículums, así, evitaremos poner a la vista períodos en los que hemos estado sin trabajar o sin estudiar. Además, no se observará de esta manera, si se ha trabajado mucho o poco tiempo en una misma empresa. Lo cual puede ser muy ventajoso.
Es muy útil para el caso de personas que llevan mucho tiempo sin trabajar o que disponen de muy poca experiencia profesional, además de para autónomos que deseen destacar sus capacidades.
Por supuesto, este tipo de currículum, nos permitirá además de destacar nuestras habilidades, poner a disposición del empleador características como nuestros intereses o motivaciones.
Encontraréis muchas plantillas en los diferentes buscadores de internet, que podéis rellenar con facilidad.

2. Currículum cronológico.

El de toda la vida. Consiste en ordenar cronológicamente la formación académica y la experiencia profesional, poniendo al final algún detalle como por ejemplo, si disponemos de carnet de conducir y su tipo, de carnet de manipulador de alimentos...etc.
Es muy comprensible para el empleador, ya que está muy bien estructurado. Resulta muy útil cuando queremos poner en relevancia, las responsabilidades que hemos adquirido en puestos anteriores o nuestra estabilidad en una misma empresa, lo que quizás implique una fuerte cualidad de lealtad.
Por otro lado, si hemos cambiado mucho de empresa, o llevamos mucho tiempo sin trabajar, no es conveniente presentarnos de esta manera, pues el empleador va a observar esos puntos, que quizás resulten desfavorables para que nuestra candidatura sea tenida en cuenta.

3. Currículum combinado.

Quizás sea uno de los que más se están empezando a usar. En este tipo de currículum, además de destacar nuestra experiencia, tenemos la posibilidad de destacar nuestras habilidades, intereses y motivaciones.
Es posible que la desventaja de este currículum sea que es el más difícil de elaborar ya que tenemos que analizar muy en profundidad cuáles son las habilidades y la experiencia que deseamos reflejar. Y dado que para cada puesto al que optamos, como ya citamos, hay que adaptar y modificar el currículum (o incluso hacerlo completamente nuevo), nos llevará mucho más tiempo que si presentáramos cualquiera de los dos anteriores.
En cualquiera de los casos, permite realizar una gran obra de arte a la hora de presentar nuestra candidatura, que en los tiempos que corren, suele resultar beneficiosa.

En cualquiera de los casos, es importante recordar, que buscar trabajo es un trabajo, y parte de esa labor, consiste en presentarnos adecuadamente, destacando las características, formación y experiencia requeridas para cada candidatura. Hay que estudiar a cada empresa, antes de aplicar a un puesto de la misma, e igualmente, es necesario estudiar el puesto para el que nos presentamos.
Los currículums, sean del tipo que sean, es recomendable que no excedan de dos páginas, y que estén presentados de la manera más "bonita" posible.

Esperamos que todo esto os sirva de utilidad.

Un saludo a tod@s.

miércoles, 29 de abril de 2015

¡Seamos optimistas!

Es importante ser optimistas. No sólo por los numerosos estudios que abalan el hecho de que el optimismo permite alcanzar éxitos, sino además, por lo bien que nos sentimos cuando pensamos que todo va a ir bien.

Cuando una persona afronta la realidad, contemplándola desde el lado positivo aunque sin perder la valoración negativa, en lugar de buscar al culpable de la situación, ofrece soluciones, lo que permite así, que se resuelvan los problemas con mayor eficacia y rapidez.

Las personas optimistas, son más persistentes, y no se rinden a la primera. Siempre siguen intentando solventar, evitar y superar los diferentes obstáculos que se les plantean en el camino hacia sus metas.

Sí bien, como ya hemos llegado a pincelar, ser optimista, no quiere decir olvidar lo negativo, sino abordarlo para poder solucionarlo. Es necesario afrontar los problemas, pero hay que hacerlo con una mirada positiva, para que de esta manera, lo negativo no nuble la visión de las posibles soluciones que existan.

Me contaron una vez una historia sobre un experimento que se realizo a unos señores por parte del departamento de recursos humanos de su empresa. Ambos señores, ocupaban el mismo puesto en un principio, pero el primero de ellos, ascendió más rápidamente, teniendo las mismas cualidades y oportunidades.
El experimento consistió en lo siguiente.
El hombre A, pensaba que tenía muy mala suerte, pensaba no ser capaz de afrontar ciertas situaciones que se le planteaban; era un señor que creía que todo lo que le ocurría era malo, y que él era la causa de muchos problemas de su entorno.
El hombre B, pensaba que podía alcanzar a resolver todo lo que se le planteaba, y creía que tenía buena suerte. Alcanzaba todo lo que se proponía, eso sí, con mucho esfuerzo en algunas ocasiones, pero sí, lo conseguía.
Se les colocó a la salida de su despacho, en el suelo, un billete de 50€. 
¿Qué fue lo que ocurrió?
Cuando A acabó su turno, salió de su despacho, dirigiéndose a su frustrado hogar "por culpa suya", y aún andando cabizbajo, no se dio cuenta de que estaba allí el billete.
Por el contrario, el señor B, antes de terminar de abrir la puerta, ya se percató de la existencia del billete de 50€ y lo recogió. 

Con este queremos decir que es importante tener una visión amplia, no sólo física, de todo lo que tenemos alrededor, y verlo de una manera positiva.

Por supuesto, a todos hay cosas que nos resulta complicado resolver, pero con esfuerzo todo se consigue. Por ello, es importante que nos planteemos la posibilidad de que no todo el universo gira alrededor nuestra y necesitamos pensar que si se plantea un problema, es porque necesita solución.

Esperamos que os haya gustado. Y os animamos a que dejéis vuestros comentarios y sugerencias.

Un saludo a tod@s.

martes, 3 de marzo de 2015

Detén un momento tu vida y mira a tu alrededor. 8 cosas que nos perdemos.

En la actualidad, nos dirigimos al trabajo, miramos el móvil, vamos a comprar...porque tenemos que hacerlo. A cambio, intentamos encontrar la felicidad. No está mal hacerlo, pero...¿Qué nos estamos perdiendo mientras tenemos nuestra mente inmersa en nuestros quehaceres diarios? 
Está claro que las nuevas tecnologías, nos permiten acceder a gran parte del conocimiento de la humanidad, y proporcionan grandes ventajas para ser más productivos en el trabajo, pero son uno de los factores que nos obligan a perdernos algunas preciosas cosas que suceden a nuestro alrededor. 
Otro factor influyente al respecto, y según muchos especialistas, fundamental, es que tenemos tantas ansias por alcanzar el futuro que nos perdemos maravillosos momentos del ahora.

1. Disfrutar de las citas con nuestros amig@s. O porque no tenemos tiempo para quedar, o porque cuando quedamos el móvil es más importante.











2. Desarrollarnos personal y profesionalmente. Queremos correr tanto que nos saltamos pasos, no aprendemos por el ahora, aprendemos para el futuro, entonces...¿Aprendemos tanto como podríamos? Además, el aprendizaje no sólo está en los libros, en la escuela, en el trabajo, o en el móvil. Está en todas partes, fijándonos en los demás, podemos aprender. ¿Por qué sólo cogemos una parte?











3. Diversión. Es cierto que los juegos del móvil, tablets...etc., y la televisión ayuda. Pero, ¿cuántas veces nos entra aquella risa placentera que compartíamos con amigos y familiares? Está bien usar la tele, y los móviles, pero también compartir lo que vemos y observamos, y si es posible, encontrando el punto cómico de las cosas. Está claro, que también la crisis afecta, pero hay que intentar recuperar la risa (y no digo sonrisa, que a veces también).









4. Ya no miramos arriba. ¿Y la belleza de las estrellas? En muy pocas ocasiones miramos al cielo, o a la belleza de algunos edificios muy altos. No tenemos tiempo. ¿Cuántos bólidos de fuego nos perdemos? ¿Cuánta belleza de la Luna no vemos? ¿Quizás es por qué como está allí siempre, no nos hace falta mirar? ¿Y qué hay de las nubes y de las puestas del Sol?












5. La posibilidad de ayudar o buscar ayuda, para hacer sentir bien y sentirnos bien con nosotros mismos. No creo que sea sólo porque nos hemos vuelto individualistas, sino que al estar tan ensimismados en nuestros quehaceres, ni pedimos ayuda ni la ofrecemos. Todos empujando en el mismo sentido, y cada uno por su cuenta.






6. Nos perdemos tal cual, o mejor dicho, nos pasamos de parada de autobús, o el número del portal al que íbamos; tanto por mirar al móvil, aunque sea para leer las noticias, como por ir pensando en las "avutardas"; aunque esto último ya pasaba antes de nuestro cambio social y tecnológico. ;)














7. Abre los ojos, o te puedes llevar un sustito. Estamos acostumbrados a hacer más de una cosa a la vez, y de hecho nuestro cerebro nos lo permite. Pero ya más de dos...Responde al mensaje, vigila al niño o niña, cruza la calle...en este orden y no simultáneamente, sino...te perderás la belleza del coche que estaba a punto de atropellarte.










8. La vida. Perdemos los momentos más interesantes de la vida. Por eso, hay que vivir cada momento, e intentar que este sea de felicidad y no de sufrimiento.













Un saludo a tod@s.

martes, 16 de diciembre de 2014

¿Culpar a los demás o culparse a uno mismo?

Muchas veces, cuando nos ocurre alguna situación o hecho que nos disgusta, tendemos a culpar a los demás. Un ejemplo sería ir caminando por la oficina, y que un compañero sin querer nos empuje y se nos caigan los informes que llevábamos en la mano. Lo más probable es que inmediatamente culpemos al compañero por ir despistado andando sin darse cuenta de nuestra presencia, pero quizás no nos hemos planteado, que los que íbamos despistados o con prisa, éramos nosotros.
Es decir, que los humanos por defecto, y sobre todo en algunas culturas, somos muy dados a culpar de lo que nos ocurre a todos los demás, y no nos miramos al espejo, pensando que quizás nosotros estamos haciendo algo mal.
Es evidente, que cuando nos hacen daño, no tenemos por qué tener la culpa. Sí bien, en numerosas ocasiones, nos hacen daño porque nosotros queremos tomarlo así. Por ejemplo, cuando a un adolescente lo insultan en el colegio, es posible que empiece a sufrir, y él, no tiene la formación suficiente para evitarlo, y por tanto, sería discutible, pero podríamos pensar que la culpa es del que ha insultado. Si esta misma situación, se da en un adulto desarrollado con normalidad, lo normal es que olvide el asunto. Todo esto, viene a explicar que dependiendo del punto de vista con el que observemos las cosas, nos daremos cuenta, que quizás somos nosotros los culpables de permitir que algunas cosas sucedan, sobre todo en cuanto a sentimientos se refiere, siempre que nos encontremos en un ámbito de protección. Lo cual no quiere decir que insultar o hacer daño a los demás esté bien, pero sí que conociendo que en la sociedad hay todo tipo de personas, saber tomarnos las cosas como nos convenga, y responder con soluciones inteligentes ante personas que atentan contra nosotros, es fundamental para sentirnos bien.
Y, por supuesto, es esencial poder responsabilizarnos de lo que hagamos mal, siendo consecuentes con nuestras palabras y hechos, ya que la autocrítica es el mejor método para crecer y desarrollarnos como personas día a día.

Un saludo.

sábado, 8 de noviembre de 2014

¿Me voy al extranjero a trabajar?

Actualmente, muchos españoles deciden irse a buscar trabajo al extranjero, dada la amplia gama de oportunidades que ello les puede brindar, tanto a nivel económico como profesional. Una vez tomada la decisión de marcharse, se puede hacer de dos maneras. Los menos, deciden apostar por la aventura; otros, en su mayoría, deciden marcharse con todo bien programado.

Para estas segundas personas que deciden emigrar con todo un plan previo, existen numerosas páginas web, y numerosos lugares donde recibir información acerca de ofertas de trabajo y residencia en el extranjero.
La mayoría de las personas que emigran, lo hacen por un tiempo definido, para volver en un futuro no muy lejano a España. Sin embargo, al observar las distintas beneficiosas situaciones que ahí les acaecen, deciden en algunos casos quedarse allí para “siempre”.
En cualquiera de todos los casos, sí es recomendable que sigamos los siguientes pasos cuando deseemos ir a conocer mundo laboral en otros países:
1.       Si tu situación económica es muy complicada, deberías plantearte que marcharse sin un trabajo previamente acordado, no es lo más adecuado. Ya que si sales del país sin un trabajo ya pactado, encontrarás al principio algunas dificultades por las que quizás no pasarías aquí. Así que, lleva dinero, por lo menos para mantenerte allí tres meses en caso de que no encuentres un puesto. Además, hay que ser consciente que el conocimiento de algún idioma diferente al español, será fundamental para encontrar trabajo.
2.       Una decisión que debes tomar, es a qué país quieres dirigirte. Normalmente, los españoles en su mayoría, optamos por países pertenecientes a la Unión Europea, dado que es mucho más fácil en cuanto en tanto a transacciones administrativas se refiere. De todas formas, si no te importa la lentitud y complejidad de la burocracia, puedes optar por viajar a países sudamericanos o a China.
3.       Como ya hemos comentado, lo mejor es encontrar un trabajo previamente a salir de tu país. Al igual que cuando buscamos un empleo en España, podemos utilizar las típicas páginas de empleo, o las ya muy conocidas redes sociales focalizadas en el mundo laboral. Y, otra opción, si tu presupuesto te lo permite, es contratar agencias de colocación en el extranjero, o incluso algunas empresas españolas que colaboran con compañías en el extranjero. Por supuesto, debes preparar entrevistas, igual que si el trabajo que estás buscando fuera en España, así como redactar un buen currículum.
4.       Aunque ya lo hemos comentado por encima, salir de tu país con lugar de residencia contratado, te ahorrará mucho tiempo, y sobre todo, quebraderos de cabeza.
5.       Y si todavía eres universitario, puedes encontrar grandes oportunidades, mientras completas un Programa Erasmus.

¡Ánimo a los que optéis por viajar para conformar vuestro futuro!

viernes, 12 de septiembre de 2014

¿Cómo construir un buen currículum?

Buscar trabajo es un trabajo. Y, la primera parte de ese trabajo, es conseguir elaborar el mejor currículum, ya que es el documento que nos abrirá las puertas para acceder a las siguientes etapas de la selección. No hay que escribir sin sentido, sino que hay que seleccionar los aspectos necesarios, dependiendo del trabajo al que vayas a optar.


En primer lugar, hay que tener en cuenta que sintetizar es fundamental. No podemos comenzar a escribir folios y folios con toda nuestra experiencia y formación, sino introducir y destacar lo más relevante dependiendo de la candidatura a la que estemos aplicando. No sólo tenemos que tener un CV, tenemos que tener varios. Y para cada una de las diferentes ofertas en las que nos inscribamos, modificaremos la experiencia y la formación. Por ejemplo, si nos presentamos a un puesto de camareros, resaltaremos nuestra experiencia o formación como tal, y posteriormente, si es necesario para ganar puntos, incluiremos otro tipo de puestos en los que hayamos estado.

Es importante la presentación del CV. Utilicemos el tipo de currículum que utilicemos (Europass, tradicional...etc.), debemos hacer que sea legible (aunque ahora todos escribimos a ordenador, hay que dejar espacio y medio o doble espacio, justificar el texto...etc.); escribir sin faltas de ortografía; poner las experiencias y formaciones por orden cronológico...etc. Y la foto, también es importante. Recordemos que si en la foto parezco presentable, es posible que lo sea todos los días.
Cuando cites las experiencias y la formación, hay que explicarlas. Sobre todo en el caso de la experiencia, es esencial destacar las funciones y tareas más importantes.

Resulta eficiente pedir opinión a otras personas. Contar con la crítica de otras personas, nos ayuda a mejorar. Por ello, pidiendo opinión a los demás, conseguiremos crear un currículum más efectivo.
Actualmente, las empresas están empezando a dar importancia a las habilidades y competencias de las personas. Por ello, exponerlas en el currículum, no está de más; explicando quizás hobbies, o simplemente, poniendo tal cuál las habilidades de las que disponemos o en qué somos buenos.

Esperamos que os guste, y si tenéis más ideas, las podéis aportar en los comentarios.

Muchas gracias y un saludo.